24 de abril de 2013

La Tía Daniela







Autora: Angeles Mastretta

Este cuento ha sido publicado en el libro "Mujeres de ojos grandes"

La tía Daniela se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota. Lo Había visto llegar una mañana, caminando con los hombros erguidos sobre un paso sereno y había pensado: "Este hombre se cree Dios". Pero al rato de oírlo decir historias sobre mundos desconocidos y pasiones extrañas, se enamoró de él y de sus brazos como si desde niña no hablara latín, no supiera lógica, ni hubiera sorprendido a media ciudad copiando los juegos de Góngora y Sor Juana como quien responde a una canción en el recreo.
Era tan sabia que ningún hombre quería meterse con ella, por más que tuviera los ojos de miel y una boca brillante, por más que su cuerpo acariciara la imaginación despertando las ganas de mirarlo desnudo, por más que fuera hermosa como la virgen del Rosario. Daba temor quererla porque algo había en su inteligencia que sugería siempre un desprecio por el sexo opuesto y sus confusiones.
Pero aquel hombre que no sabía nada de ella y sus libros, se le acercó como a cualquiera. Entonces la tía Daniela lo dotó de una inteligencia deslumbrante, una virtud de ángel y un talento de artista. Su cabeza lo miró de tantos modos que en doce días creyó conocer a cien hombres.
Lo quiso convencida de que Dios puede andar entre mortales, entregada hasta las uñas a los deseos y las ocurrencias de un tipo que nunca llegó para quedarse y jamás entendió uno solo de todos los poemas que Daniela quiso leerle para explicar su amor.
Un día, así como había llegado, se fue sin despedir siquiera. Y no hubo entonces en la redonda inteligencia de la tía Daniela un solo atisbo de entender qué había pasado.
Hipnotizada por un dolor sin nombre ni destino se volvió la más tonta de las tontas. Perderlo fue una larga pena como el insomnio, una vejez de siglos, el infierno.
Por unos días de luz, por un indicio, por los ojos de hierro y súplica que le prestó una noche, la tía Daniela enterró las ganas de estar viva y fue perdiendo el brillo de la piel, la fuerza de las piernas, la intensidad de la frente y las entrañas.
Se quedó casi ciega en tres meses, una joroba le creció en la espalda, y algo le sucedió a su termostato que a pesar de andar hasta en el rayo del sol con abrigo y calcetines, tiritaba de frío como si viviera en el centro mismo del invierno. La sacaban al aire como a un canario. Cerca le ponían fruta y galletas para que picoteara, pero su madre se llevaba las cosas intactas mientras ella seguía muda a pesar de los esfuerzos que todo el mundo hacía por distraerla.
Al principio la invitaban a la calle para ver si mirando las palomas o viendo ir y venir a la gente, algo de ella volvía a dar muestras de apego a la vida. Trataron todo. Su madre se la llevó de viaje a España y la hizo entrar y salir de todos los tablados sevillanos sin obtener de ella más que una lágrima la noche que el cantador estuvo alegre. A la mañana siguiente le puso un telegrama a su marido diciendo: "Empieza a mejorar, ha llorado un segundo". Se había vuelto un árbol seco, iba para donde la llevaran y en cuanto podía se dejaba caer en la cama como si hubiera trabajado veinticuatro horas recogiendo algodón. Por fin las fuerzas no le alcanzaron más que para echarse en una silla y decirle a su madre: "Te lo ruego, vámonos a casa".
Cuando volvieron, la tía Daniela apenas podía caminar y desde entonces no quiso levantarse. Tampoco quería bañarse, ni peinarse, ni hacer pipí. Una mañana no pudo siquiera abrir los ojos.
-¡Está muerta! - oyó decir a su alrededor y no encontró las fuerzas para negarlo.
Alguien le sugirió a su madre que ese comportamiento era un chantaje, un modo de vengarse en los otros, una pose de niña consentida que si de repente perdiera la tranquilidad de la casa y la comida segura, se las arreglaría para mejorar de un día para el otro. Su madre hizo el esfuerzo de abandonarla en el quicio de la puerta de la Catedral.
La dejaron ahí una noche con la esperanza de verla regresar al día siguiente, hambrienta y furiosa, como había sido alguna vez. A la tercera noche la recogieron de la puerta de la Catedral con pulmonía y la llevaron al hospital entre lágrimas de toda la familia.
Ahí fue a visitarla su amiga Elidé, una joven de piel brillante que hablaba sin tregua y que decía saber las curas del mal de amores. Pidió que la dejaran hacerse cargo del alma y del estómago de aquella náufraga. Era una creatura alegre y ávida. La oyeron opinar. Según ella el error en el tratamiento de su inteligente amiga estaba en los consejos de que olvidara. Olvidar era un asunto imposible. Lo que había que hacer era encauzarle los recuerdos, para que no la mataran, para que la obligaran a seguir viva.
Los padres oyeron hablar a la muchacha con la misma indiferencia que ya les provocaba cualquier intento de curar a su hija. Daban por hecho que no serviría de nada y sin embargo lo autorizaban como si no hubieran perdido la esperanza que ya habían perdido.
Las pusieron a dormir en el mismo cuarto. Siempre que alguien pasaba frente a la puerta oía a la incansable voz de Elidé hablando del asunto con la misma obstinación con que un médico vigila a un moribundo. No se callaba. No le daba tregua. Un día y otro, una semana y otra.
-¿Cómo dices que eran sus manos? - preguntaba. Si la tía Daniela no le contestaba, Elidé volvía por otro lado.
-¿Tenía los ojos verdes? ¿Cafés? ¿Grandes?
-Chicos - le contestó la tía Daniela hablando por primera vez en treinta días.
-¿Chicos y turbios?- preguntó la tía Elidé.
- Chicos y fieros - contestó la tía Daniela y volvió a callarse otro mes.
- Seguro que era Leo. Así son los de Leo - decía su amiga sacando un libro de horóscopos para leerle. Decía todos los horrores que pueden caber en un Leo. - De remate, son mentirosos. Pero no tienes que dejarte, tú eres de Tauro. Son fuertes las mujeres de Tauro.
- Mentiras sí que dijo - le contestó Daniela una tarde.
-¿Cuáles? No se te vayan a olvidar. Porque el mundo no es tan grande como para que no demos con él, y entonces le vas a recordar sus palabras. Una por una, las que oíste y las que te hizo decir.
-No quiero humillarme.
-El humillado va a ser él. Si no todo es tan fácil como sembrar palabras y largarse.
-Me iluminaron -defendió la tía Daniela.
- Se te nota iluminada - decía su amiga cuando llegaban a puntos así.
Al tercer mes de hablar y hablar la hizo comer como Dios manda. Ni siquiera se dio cuenta cómo fue. La llevó a una caminata por el jardín. Cargaba una cesta con fruta, queso, pan, mantequilla y té. Extendió un mantel sobre el pasto, sacó las cosas y siguió hablando mientras empezaba a comer sin ofrecerle.
- Le gustaban las uvas - dijo la enferma.
- Entiendo que lo extrañes.
Sí - dijo la enferma acercándose un racimo de uvas -. Besaba regio. Y tenía suave la piel de los hombros y la cintura.
-¿Cómo tenía? Ya sabes - dijo la amiga como si supiera siempre lo que la torturaba.
- No te lo voy a decir - contestó riéndose por primera vez en meses. Luego comió queso y té, pan y mantequilla.
- ¿Rico? - le preguntó Elidé.
- Sí - le contestó la enferma empezando a ser ella.
Una noche bajaron a cenar. La tía Daniela con un vestido nuevo y el pelo brillante y limpio, libre por fin de la trenza polvorosa que no se había peinado en mucho tiempo.
Veinte días después ella y su amiga habían repasado los recuerdos de arriba para abajo hasta convertirlos en trivia. Todo lo que había tratado de olvidar la tía Daniela forzándose a no pensarlo, se le volvió indigno de recuerdo después de repetirlo muchas veces. Castigó su buen juicio oyéndose contar una tras otra las ciento veinte mil tonterías que la había hecho feliz y desgraciada.
- Ya no quiero ni vengarme - le dijo una mañana a Elidé -. Estoy aburridísima del tema.
- ¿Cómo? No te pongas inteligente - dijo Elidé-. Éste ha sido todo el tiempo un asunto de razón menguada. ¿Lo vas convertir en algo lúcido? No lo eches a perder. Nos falta lo mejor. Nos falta buscar al hombre en Europa y África, en Sudamérica y la India, nos falta
encontrarlo y hacer un escándalo que justifique nuestros viajes. Nos falta conocer la galería Pitti, ver Florencia, enamorarnos en Venecia, echar una moneda en la fuente de Trevi. ¿Nos vamos a perseguir a ese hombre que te enamoró como a una imbécil y luego se fue?
Habían planeado viajar por el mundo en busca del culpable y eso de que la venganza ya no fuera trascendente en la cura de su amiga tenía devastada a Elidé. Iban a perderse la India y Marruecos, Bolivia y el Congo, Viena y sobre todo Italia. Nunca pensó que podría convertirla en un ser racional después de haberla visto paralizada y casi loca hacía cuatro meses.
- Tenemos que ir a buscarlo. No te vuelvas inteligente antes de tiempo - le decía.
- Llegó ayer - le contestó la tía Daniela un mediodía.
- ¿Cómo sabes?
- Lo vi. Tocó en el balcón como antes.
- ¿Y qué sentiste?
- Nada.
-¿Y qué te dijo?
- Todo.
- ¿Y qué le contestaste?
- Cerré.
-¿Y ahora? - preguntó la terapista.
- Ahora sí nos vamos a Italia: los ausentes siempre se equivocan.
Y se fueron a Italia por la voz del Dante: "Piovverà dentro a l'alta fantasía."

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Cuando un hombre que está vivo te hace llorar, hay que dejarlo. Sólo se llora por los amantes muertos.
Clara Obligado

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6 comentarios:

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown dijo...

Kelly patricia renteria
11 informática 4
¨trata a los demás del mismo modo que querrías que ellos te trataran a ti mismo¨ un consejo practico para la tía Daniela y elide. cuando eres una mujer inteligente con inmensas capacidades vale mucho mas las ideas propias que el pesimismo de los demás , la tía Daniela es un claro ejemplo de que las mujeres damos pasos con cautela, que en todo proyecto siempre va haber una distracción inútil. ¨los humanos tomamos iniciativas y respondemos creando nuestro propio mundo¨ el mejor escudo de una mujer con metas e ideales es la inteligencia, las batallas en una sociedad globalizada y mediocre se ganan con mesura.
si como mujeres que somos vamos a perder la cordura por otra persona es preferible quedarse con lo que pertenece y ya se tiene a desear o hasta mendigar por algo que solo existe en la imaginación de personas mediocres, cuando alguien se va de nuestras vidas, no implica que se valla la compostura y la dignidad. las mujeres no estamos en la pacha mama solo de adorno pertenecemos a algo y ocupamos un papel importante y no precisamente de amas de casa, tenemos palabra y voz para defendernos y ser mas astutas. no le pertenecemos a nadie. a decir verdad somos las personas con mejor capacidad de virtud.
¨la templanza es la virtud que nos inclina a conducirnos con mesura¨ la historia de la tía Daniela es una muestra de las mujeres de este siglo, el siglo xxl mujeres guerreras, luchadoras echadas para delante que nunca se rinden, que salen adelante superando cada uno de los obstáculos y caminos espinosos que en muchas ocasiones una sociedad machista les impones.
es cierto podremos ser muy feministas pero es por una sola razón hacernos valer como lo somos seres importantes que existen en el ahora y no el ayer, mujeres convencionales, mujeres modernas pero seguras de si mismas.
las mujeres han ocupado papeles súper importantes en la sociedad mas que todo en la política y es una forma clara y precisa de darles a entender a los hombres que ellos no son los únicos capas de gobernar y que no son los únicos que tienen mando. cambiando un poco el tema pero sin dejar el otro a tras la tía Daniela en una parte del texto nos enseña a las adolecente de hoy en día que no merecemos sufrir por personas que no, nos quieren a las que les importan cero lo valiosa que somos por nuestra inteligencia y no por cabezas guecas incapaces de pensar por si solas, somos el futuro del mañana de una nueva generación debemos de dejar nuestro mejor legado y el mejor reconocimiento de que las metas, sueños y triunfos si se pueden lograr por merito propio¨.
¨somos la construcción mas perfecta de la vida¨.

CPP
*- manual de civismo,camps victoria

1- cap. 4 templanza y austeridad (pág.. 53). ¨trata a los demás del mismo modo que querrías que ellos te trataran a ti mismo¨.

2- cap. 1 convivir ( pág.. 11)
¨los humanos tomamos iniciativas y respondemos creando nuestro propio mundo¨.

3- cap. 4 templanza y austeridad ( pág.. 63). ¨la templanza es la virtud que nos inicia a conducirnos con mesura¨.

Unknown dijo...

COMENTARIO
Daniela Carmona Gómez


Los seres humanos tenemos la tendencia de dejarnos llevar por sentimientos y por ilusiones que terminan siendo en nuestra vida un gran problema, (1)“Frente a ella los humanos tomamos iniciativa y respondemos creando nuestro propio mundo”, en el cual queremos evadir todo contacto con el exterior y todo aquello que nos hizo daño, pero tarde que temprano debes enfrentar las situaciones que se nos presentan en la adversidad.

Cada persona tiene modos diferentes de enfrentar las situaciones, ya que (2)“somos enormemente diferentes los unos de los otros en habilidad, inteligencia, conciencia, moral, memoria y predisposiciones sentimentales”, eso nos lleva a actuar de formas que de pronto los demás no entiendan.

Nos dejamos afectar tan fácilmente por causa de otras personas que nos hacen perder nuestra identidad y las ganas de seguir y somos tan dependientes de los demás que (3)“en todo caso buscamos siempre en ellos aquello que nos pueda hacer felices”. Lo cierto es que nadie puede brindarte la felicidad que tú mismo te debes proporcionar y no hacer de un solo motivo el eje de tu vida.

Pero así como caemos también nos levantamos y somos capaces de seguir, y seguir eliminando obstáculos de nuestra vida y las cosas que no sirven se desechan y las que te llenan se guardan, solo está en ti esta no dejarte rendir por cosas que para tu capacidad son insignificantes.

Cpp: Manual del civismo Victoria Camps
Capitulo: Convivir I
Paginas: 11 – 12 – 16
Cpp 1: “Frente a ella los humanos tomamos iniciativa y respondemos creando nuestro propio mundo”
Cpp 2: “somos enormemente diferentes los unos de los otros en habilidad, inteligencia, conciencia, moral, memoria y predisposiciones sentimentales”
Cpp 3: “en todo caso buscamos siempre en ellos aquello que nos pueda hacer felices”

Unknown dijo...

Nosotros los seres humanos siempre fallamos en dejarnos llevar por una ilusión falsas expectativas que creamos en nuestro subconsciente.
"El alma noble es aquella que siente reverencia por si misma. Según Nietzsche es el sentimiento de nuestra propia dignidad el que nos obliga a tener fe en nosotros y en los demás, y a superarnos."(1)creemos siempre que tras una tragedia amorosa tenemos que desfallecer y dejarnos morir por esto pero esta demostrado que somos personas con grandes capacidades para superar las mas grandes dificultades;¿como logro la tia Daniela superarse? pregunta con una respuesta muy sencilla las mujeres somos seres de luz y con fuerzas inexplicables Elíde fue un gran apoyo en aquella situación y al final se demostro que todo en la vida tiene solución y para encontrar esa gran fuerzaa interior hay que caer para levantarse siempre ante una gran dificultad hay una luz al final del tunel siempre ahi una esperanza que nunca te deja desfallecer; "La razón última del comportamiento cívico que, como hemos visto, no siempre es gratificante ni fácil, es, pues, el amor propio"(2).
La Tia Daniela es una gran muestra de que nosotras como mujeres podemos afrontar cualquier situación por mas dura que sea uno de los legados del siglo xx fue esa caracterización que tuvimos las mujeres somos luchadoras demostramos que somos virtuosas en todo lo que hacemos y podemos lograr,en esta vida no todo es facil pero el que persevera alcanza y el que lucha por lograr un proposito ten la plena seguridad de que lo logra Elíde es un gran ejemplo de ello gracias a ella Daniela pudo afrontar la situación y logro algo mejor que superar, consiguio conocerse a asi misma y darse cuenta que no necesitaba de un hombre para ser luz y salir adelante. "El respeto mutuo, la dignidad individual, la convivencia pacífica, la moderación, la responsabilidad en el trabajo, la cooperación, son valores que imponen al individuo un cierto dominio de si y, por lo tanto, un cierto tesón y sacrificio"(3).
Y como las sabias palabras de Clara Obligado : "Cuando un hombre que está vivo te hace llorar, hay que dejarlo. Sólo se llora por los amantes muertos".

CPP
Victoria Camps, Manual del Civismo,Conclusión "Amor Propio", pagina 149.
Ibid Conclusión, Paginas, 149-151-153.

Luisa Fernanda Córdoba Salazar
11Co4
Mayo 3 de 2013
04:07pm

JULIANA HENAO TABARES dijo...

JULIANA HENAO TABARES 11C3

Me gustó mucho la lectura por que la pude asimilar a lo que yo hoy estoy viviendo y no he logrado superar la partida de una gran amor sin razones justas, simplemente se fue y no volverá y eso hace que llore cada día más, me parece muy importante el papel que hace la amiga porque le demuestra que nada es eterno en el mundo, que no todo dura para siempre, que uno no se debe dejar rendir tan fácil, que si esa persona se va uno debe tener la fortaleza de pararse y seguir adelante, demostrándole a los demás que tu si eres capaz de tus sueños alcanzar y que no necesitamos de un hombre para poder a los ideales llegar; no me gusto las intenciones de la amiga de crear en la Tía Daniela una actitud de venganza hacia él, no creo que allá sido la mejor manera aunque funciono.Pues la venganza lleva al rencor y este a su vez crea a una persona conflictiva y eso es malo porque más tarde traerá violencia y uno no sabe hasta qué punto pueda llegar una persona rencorosa y resentida es más puede volverse un peligro para la comunidad. “nada es más útil al hombre que el hombre mismo”1 como bien nos quiere decir esta frase nosotros ante un mal que nos esté pasando no debemos aislarnos de los demás porque son los amigos, familiares y las personas de tu alrededor los que te ayudaran a salir de esa crisis en la que estas. Personas que no se concentraran solo en sí mismos sino también en los demás, esto fue lo que paso con la tía Daniela se encerró en un mar de llanto, recuerdos y soledad, lo que la fue deteriorando y enfermando hasta que llega su amiga y la ayuda como también lo intentaron sus papas, pero de manera algo interesada por que su amiga quería aprovecharse a su vez o así lo veo yo de la Tía Daniela llendo de ciudad en ciudad en busca de aquel hombre y se sorprende al final al ver que ya no harán los viajes por que ella ya lo encontró y lo escucho; por eso “las buenas maneras son el arte de hacer que los demás se encuentren bien con uno”2cuando tu superas todo lo que alguien te hace y eso ya no te duele, tu podrás hasta perdonar y tolerar a esa persona sin el fastidio de que el me dejo, me abandonó etc. entonces se te hará fácil convivir con los demás personas, por eso a la vez es muy importantes los valores que se enseñan en el hogar porque a partir de ellos y la buena forma en que los aprendiste se constituirá la persona que serás en un futuro tanto contigo misma como con la gente que te rodea. Me pareció muy buena la metodología que utilizo la amiga para hacer que sanara la herida en la tía Daniela esa de recordar y recordar todo detalladamente hasta que dejara de lastimarla, pues con muchos no funciona antes los empeora. “trata a los demás del mismo modo que querrías ellos te trataran a ti mismo”3 frase que todos queremos aplicar pero que a muy pocos se nos da, la tía Daniela la aplico al oír a esa persona de manera respetuosamente después de este haberle pagado mal, nos muestra con eso la madurez que adquirió porque cada cosa que pasa en nuestras vidas sea buena o mala nos enseñara algo nuevo; en esta sociedad tan corrompida en la que vivimos nadie respeta a nadie todo es una lucha por quien tiene más poder pasando por encima de los demás sin pensar en lo que la otra persona puede sentir, cuando debería ser al contrario todos unidos los que luchemos por combatir lo que se está viviendo en la actualidad, luchar todos contra un estado que nos oprime y nos cambia constantemente los ideales, nuestros derechos y nos pisotea aprovechándose de los más pobres y favoreciendo a los más ricos cuando todos somos iguales.

1 cpp: manual de civismo, Victoria Camps, página 27 Ibid , paginas 47-53

Maria Paula Ortiz dijo...

Maria Paula Ortiz Salazar
11 Informática 4
Desde pequeños nos han dicho que nuestra felicidad está al lado de una persona, que debemos encontrar “nuestra media naranja”, pero nadie nos dijo que nacimos completos, que nuestra felicidad depende de nosotros mismos, que somos seres únicos y que no debo depender de nadie más que de nosotros mismos, y que para poder amar y respetar al otro primero me debo amar y respetarme a mí mismo, “lo que, de veras, nos hace respetar a los demás es el respeto a nosotros mismos, la conciencia de nuestra propia dignidad”[1]
Debemos tener amor propio, orgullo de ser quien somos y siempre queriendo superarnos, ya que debo satisfacer mis necesidades, claro está que sin pasar por encima del otro, es una cuestión de cooperación en la cual pienso en mí y pienso en el bien del otro “para respetar al otro hay que escucharle y tal vez callar” [2]. La tía Daniela, esa mujer inteligente que se enamoró tal vez sin conocer muy bien de aquel hombre que camina erguido y con la cabeza bien alta, perdió su amor propio al dejarse destruir y vencer por la situación que vivía en aquel momento, pero poco a poco con el pasar del tiempo se dio cuenta de que para ser feliz no necesitaba de nadie, que ella como cualquier otra mujer no se debe apegar a aquel que no está dispuesto a quedarse, “pero nadie nace sabiendo autodominarse: hay que aprenderlo” ”[3], todo es cuestión de ganas y de saber elegir el momento oportuno para cada situación.
“Para ser viejo y sabio primero se es joven y bruto”

CPP
Manual del civismo, Camps Victoria
Amor propio

[1]Página 151
[2]Página 150
[3]Página 157