9 de diciembre de 2013




Jonh Better.
Preámbulo de discurso de Sioux Vidal para leerse en los días imposibles

En esta forma, en este pedazo de cielo. Imperfectos y
llenos de gracia, nuestra voz hizo eco, agrietó el cristal y
siguió vibrando.
Salimos de un pacífico encierro para entrar
a un ring de amarguras.
Nos llamaron raros, transgenders,
maricones, maricas, freaks de mierda, dejamos la baba celeste
de nuestro andar por bares y calles pavimentadas de miedo,
pero aquí estamos, sonriendo ante las cámaras.
Aquí estamos mirándonos en el reflejo de la limosina que
pasa veloz, en uno de los espejuelos de la bola de la disco.
¡Y sí que somos raros!
Los más raros de todos, tenemos largos
cuellos de jirafas, ceñidas plumas nacaradas, arqueados
garras de buitres para devorar el cadáver de quienes
nos censuran, aletas y cuernos que traspasan nuestra piel: respiramos
bajo el agua, urdimos bajo la tierra.
Los más raros de la feria ambulante: miren a mi hermana
y sus dos vaginas, una que pare, otra que habla.
Miren mi pene, su punta coronada de espinas,
miren a mi hermano José, muerto hace más de un siglo
y convertido ahora en la medusa
transfigurada, sientan su aliento de cloroformo,
sus eléctricos tentáculos que
piden a gritos un abrazo.
De esta forma nacimos, dando alaridos en las clínicas
clandestinas, todavía con un pedazo de útero en
nuestras bocas, y aunque interrumpimos el llanto,
no hemos dejado de derramar lágrimas cada vez que
uno de los nuestros es perseguido, atado, obligado a revelar
el secreto que nos une.
De esta forma, en este pedazo de cielo, desnudos y
atravesando en hordas el desierto, nosotros, los llamados
a renacer, recibimos gustosos la lluvia de fuego que se
gesta en el horizonte.

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