2 de septiembre de 2013

Así empiezan los paros que no existen

 Por Daniel Samper Ospina

Es domingo 18 de agosto y el presidente Santos sobrevuela Boyacá.



Hace rato no daba una vueltica en el helicóptero, capitán: linda tarde de sol para ir a Sopó a comprar postres en Alpina… Quiero tener un detalle con Tutina por haber salido en la portada de Vogue.

-Lo felicito, señor presidente.

-Pero acá la oposición no reconoce los triunfos del gobierno: si hubiera sido doña Lina en el magazine Arrieros Semos o Dalita Navarro en SoHo, todos estarían aplaudiendo.

-Tiene razón, presidente.

-Piloto, ¿quiénes son esos caddies que están echando piedra allá abajo?

-No son caddies, presidente: son campesinos.

-¿Y eso qué significa?

-Que están descontentos.

-Quiero decir: campesinos, esa palabra: ¿qué significa?

-Que trabajan en el campo.

-¿En el campo de golf?

-No, no, presidente: en el campo, campo.

-¿En Anapoima? ¿Son cuidanderos?

-No, presidente. Gracias a ellos tenemos papas y verduras en nuestras casas.

-¿Lo que usted me trata de decir es que trabajan en Carulla? ¿Son los que embolsan?

-A ver si me explico: esos hombres son labradores.

-Qué raro: parecen humanos. Los labradores tienen cuatro patas, yo tengo en la finca. ¿Y qué es lo que hacen allá abajo?

-Queman llantas, presidente. Queman llantas porque están descontentos.

-Qué raro: cuando yo quiero quemar llantas, hago ejercicio. Es mucho mejor.

-Es que estos campesinos están en paro, presidente, porque están quebrados. 

-¿Y no serán más bien terroristas? 

-No, presidente: son paperos.

-Pueden tener papas bombas… ¡Voy a mandarles al Esmad!

-No: solo quieren negociar…
 
-Pues están locos: que sepan de una vez que, a menos de que hayan secuestrado gente, reclutado menores o hecho tomas a pueblos, yo-no-ne-go-cio-con-vio-len-tos. Y menos si se ponen la falda tan arriba.

-No son faldas, presidente: se llaman ruanas.

-Con mayor razón hay que judicializarlos. En el gobierno pasado me enseñaron que la Justicia es para los de ruana. Lo decían Sabas y Diego Palacio.

-¿No prefiere hablar con el ministro de Agricultura antes de judicializarlos?

-¿Hay ministro, acaso? 

-Sí, el doctor Estupiñán.

-¡Ah, sí, él!: pero me temo que Estupiñán es el apodo, no el apellido. 

-Pero el paro se crece...

-¿Cuál paro?: yo solo veo a unos cuantos miles de campesinos que protestan. Y que cierran las vías. Y que tiran los alimentos a la calle: ¿de qué paro hablan, si el tal paro no existe?

-Y me temo que los votos de la reelección en Boyacá tampoco, presidente.

-¿Qué hacíamos en el gobierno de Uribe pasado con estos... cómo es que se llaman?

-¿Paros?

-No, los que protestan.

-¿Campesinos?

-Eso: campesinos. ¿Qué hacía el gobierno de Uribe con ellos? ¿Les paraban más bolas?

-Claro que sí: el programa agrario del doctor Uribe les permitía viajar, conocer las ciudades, saber qué es un semáforo y una cartulina; a veces, incluso, les ponían uniformes de la guerrilla para poderlos velar. 

-De todos modos esto no es un paro, y me perdona: si reconocemos que es un paro, ¿qué sigue?

 ¿Decir que hay guerra en Siria? 

-¡Mire, esos paperos marchan hacia la boca del lobo!

-¿El expresidente Gaviria está allá abajo? Bueno: finalmente, todo comenzó por él...

-No, digo que están caminando hacia la tanqueta del Esmad. 

-¿Y por qué hay humo blanco? ¿Los paperos están eligiendo nuevo papa? ¿Por eso se llaman paperos?

-Es que están echando gases, presidente.

-¿O sea que Angelino está allá abajo? 

-¡Mire: le están dando una golpiza a un campesino!

-Bueno, pero no hay que exagerar: en todas partes hay diferencias…

-Pero le están dando duro y la gente se está alebrestando.

-Pues la tal golpiza no existe.
 
-La protesta está creciendo.

-No me parece: son unas hormiguitas que corren ahí, de lado a lado. 

-Esto se puede salir de las manos.

-¡Qué va! El tal paro no existe: el paro agrario son los papás.

-Se están tomando las calles…

-Bueno, pero ahí está listo Luchito: si hay tomas, él aparece.

-Mire: ahora los campesinos botan la leche como protesta.

-Sí, pero no lloremos sobre la leche derramada.

-¡Y sacan cacerolas!

-No importa: desde hace rato importamos huevos para que tengan qué freír.

-¡Y pancartas diciendo que a usted no le importa el campo!

-¡Cómo pueden decir que no me importa el campo si justamente estamos logrando que todo lo del campo sea importado!

-Están que explotan…

-Pero no nos amarguemos, que es fin de semana: más bien cuénteme, ¿qué tal vio a Tutina en Vogue? Ah, qué orgullo... Tutina en Vogue… Yo en Time…: ¡falta mi hijo Esteban en Men´s Health! ¿Él estará allá abajo?

-No: los de abajo son del Esmad y él está en el Ejército.

-Lástima: si no bajaba y lo saludaba de beso. 

-¿Nos devolvemos ya?

-Sí, aunque por mí me quedaba viviendo acá, en las nubes.

-Creo que ya lo hace, presidente.

-Como sea, lindo el paisaje, bien lindo el campo … Y grandote. Con razón Carlos quería fraccionarlo. Y lindos esos san bernardo.

-¿Perdón?

-Los que vimos…
 
-Labradores, presidente. Eran labradores.

-Eso. Lindos. 

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