9 de enero de 2018

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CEFA – 2018

Ciudadanas de primera categoría.
Mujeres/saber conectadas con la tierra y sus relatos.
Cultivadoras, conocedoras de la vida y sus raíces.
Una generación de mujeres con poder vital.

Mujeres que construyen dignidad desde el argumento y el debate. La Rumia con Mafalda; es un momento para que nos empoderemos desde la palabra de nuestras realidades individuales y sociales. Construyendo en “nuestro ser humanas”; el sujeto histórico que se vale de diferentes habilidades y herramientas para: defender, cultivar, sembrar, cuidar la vida del planeta tierra y sus habitantes.
Mafalda y la Rumia te invita a participar en un debate para re-pensar nuestro  lugar en el mundo.
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No hubo tiempo para la tristeza


El documental No hubo tiempo para la tristeza cuenta por qué Colombia ha sido escenario de un conflicto armado durante más de 50 años y cómo los ciudadanos han sobrevivido a este largo periodo de violencia. 

El relato refiere los hallazgos del Informe Basta ya Colombia. Memorias de guerra y dignidad elaborado por el Centro Nacional de Memoria Histórica.

También presenta a hombres y mujeres que desde La Chorrera, Bojayá, San Carlos, las orillas del río Carare, Valle Encantado y Medellín dicen que Colombia no puede permitir que la atrocidad de la que ellos fueron testigos se repita. 

Visita: http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/micrositios/informeGeneral/documental.html

30 de diciembre de 2017

EL HERMANO DE JUAN




Ayer, mataron al hermano de Juan. Tenía 13 años y su dignidad en la mano. Un bastón de mando de la guardia indígena del resguardo en el que vivió con sus sueños, sus padres y su hermano Juan. Hasta que lo mataron sin decirle por qué, sin enterarse cómo, sin dejarle preguntarse qué soñaba hacer con su vida. 
Tenía sueños y un par de amores para saludar en las mañanas; también, es cierto que desde pequeñito tenía miedo… 
Ni siquiera, alcanzó a decir ¡No! Tampoco tuvo tiempo de comprender que era ¡No! Lo que quería decir en ese momento. 
- ¡No quiero que me maten! ¡Elijo, quiero vivir; es lo que prefiero! 
Sólo se le permitió decir: 
- ¡NO PUEDO! En realidad; antes de caer muerto en el maizal de los abuelos; sin más, alcanzó a decir: 
 - ¡NO PUE…! 
Juan; no entiende nada de eso de la muerte de su hermano en el maizal; porque en el maizal sólo se percibía ese aroma de la vida cuando está por empezar a dar las primeras guayabas dulces de la niñez fresca que se alborota en la mañana bañándose en el río.  L@s otr@s, nosotr@s; tampoco, comprendemos…  
En lo de la “JUSTICIA”, dijeron: 
- “No sabemos nada… Del origen de esas balas; fueron disparadas al aire”... DE LOS PULMONES…
Más tarde; cuando Juan insistía en buscar una explicación, una razón para que su hermano ya no estuviera con él; le advirtieron: 
- “Haga de cuenta que su hermano no existió y lárguese… No pregunte más; o lo acostamos así tempranito a usted también en el maizal, ahí mismito”.
Juan, sigue sin entender qué le quieren decir con acostar, temprano en el maizal ¿mismito?
Juan; anda muy triste, como partido en mil pedazos que no podemos recoger entre miles que nos ofrecimos a ayudarlo con sus fragmentos. Nos dijo que nos ayudaría también a nosotr@s a juntar nuestros trozos… 
Hace años andamos recogiendo trozo a trozo; buscando la parte y la otra parte, pegando cada pedazo que encontramos con altísima dificultad pero no hemos alcanzado a reconstruir mucho; pues el pegamento que nos vendieron lo traen de china y es muy líquido o se vence antes de secarse, no pega, no pega y no pega. 
Además; han enviado batallones de soldados, Esmad, policías, paramilitares y guerrilleros a supervisar cada parte pegada para volver a romperla, para impedir que nos juntemos, a acostar a otr@s en el maizal. No comprendemos el juego de éste puzzle en el que no logramos encajar, recomponernos, reconocernos, juntarnos; como las partes rotas que nos siguen desmembrando. 
Seguimos destrozados en el borde de la laguna. Mirando las garzas, refrescando la mirada, escuchando al duende llorar; esperando a que la tierra crezca con la gente, a ver si se nos ocurre una forma de que se vaya la muerte del maizal de los abuelos… Las raíces nos suben y nos bajan durante la noche entera, eterna noche sin tierra, dignidad, alimento digno… Pero las raíces están molidas, magulladas, doloridas, maltratadas, muertas, heridas y nada nos dicen de como juntar, juntar, juntar…                 

 Un retrato vivo... En memoria de los enterrados vivos en Colombia…

“LA COMARCA HERIDA”…

 SIL VIA    

¡Vuelve la Rumia!



Después de muchos años, recorridos, tránsitos; en los que he aprendido y desaprendido de la vida. He vuelto para quedarme; con la urgencia de seguir escribiendo y publicando algunas experiencias, reflexiones, propuestas, imágenes, películas, música y mucho ARTE.

Hoy, necesito de éste espacio como del oxígeno o el agua para vivir, seguir RUMIANDO; debatiendo con otros y otras sobre las formas en las que hacemos, decimos y nos relacionamos con la naturaleza desde nuestro lugar de "animales racionales" (Humanos y humanas).

Con el propósito de ir re-significando, proponiendo, construyendo y re-construyendo la relación que nos propone el mundo y la historia con la cotidianidad de Colombia; tratando de ampliar la perspectiva e iniciar una búsqueda que nos conecte con las particularidades de Nuestra América.

¡Gracias a todos y todas las que siguen conectadas al blog!


¡A Rumiar!

Sil Via.

7 de abril de 2015


La araña, teje su casa; el pájaro, juega a vivir en el árbol. El hombre, se esconde de la naturaleza que lo abrigaba, huye de su hogar a una casa, se aburre en cárceles de barrotes “que imaginó” alguna vez sin poder des-dibujarlos, teme y construye edificios, casas, hospitales y horrendas cárceles que llena de basura radioactiva, plastificada y certificada. Para curar la guerra, propone guerra; el hombre, inmortaliza la historia de la muerte con su mandato vertical volcado y la mujer lo ayuda y lo avala en su carrera de muerte. La historia; así lee, al hombre.

El humano, desde mucho antes que se diera cuenta de su falta de garras; no temía a su semejante animal, y hasta hoy no le mata de miedo, por miedo; el humano es humana y humanito, planta, agua, cielo, planetas, flores, frutas, piedras y río, sol y nube... La caminata de siglos, se desvía del humano al hombre y se oculta; lo humano, temblando de miedo, fatigado y amarrado; en la apariencia de “una señora chismosa llamada razón”; se pierde de vista, aquel rostro humano/humana; bajo caretas imposibles de amalgamas armadas de miedo fiero. En la ribera del río, entre el sublime matorral de montañas inmensas, el humano salta al río, al sol al viento y se hace naturaleza en movimiento: viento, nada, polvo. S.P.